Secretos de una escritora

El misterio del autor que no publica

Existen muchos tipos de escritores, desde los que están siempre presentes en las redes sociales con sus escritos y opiniones hasta los que acuden a todos los eventos culturales pero solo escriben y publican material nuevo cuando se alinean los planetas.
En este catálogo existe un tipo del que no suele hablarse excepto para tildarlo de raro, contradictorio o absurdo: el escritor que no publica por voluntad propia.
¿Cómo es esto posible? Fijémonos en las razones más comunes. Una cosa es escribir y otra publicar. Es evidente que para publicar hay que escribir antes, pero para escribir no hace falta publicar. Se puede disfrutar del acto de narrar sin necesitar el aplauso de los demás. Aunque parezca mentira, hay personas que no desean notoriedad, que solo quieren vivir su vida tranquilamente haciendo lo que más les gusta, sin más pretensión que la de ser felices.
Cabe mencionar que no todo el mundo está preparado para asumir la cara pública del oficio. Presentaciones, ferias, mesas redondas y otros eventos literarios pueden ser muy estresantes para personas tímidas y/o sensibles a las opiniones ajenas. No es fácil verte observado/a por más de una decena de personas que seguramente no conozcas, ni recibir una crítica demoledora sin que te afecte emocionalmente, ni aceptar la posibilidad de que el libro que creaste con tanto cariño y esfuerzo no tendrá la gran acogida que tú esperabas. Hay que tener mucho temple para pasar por todo eso sin cuestionarse el talento que se posee.
Estos dos factores son los más extendidos para que algunos escritores decidan no publicar, pero existen otros muchos que pertenecen a un área más particular. No son inferiores por tomar esa determinación; son sensatos por conocerse a sí mismos y saber dónde están sus límites aquí y ahora. En el futuro quizá cambien de opinión, pero hoy, mañana y siempre merecen el mismo respeto que los escritores con obra expuesta y los que se retiraron del foco público por diversas razones.
Lo que hace al escritor es la acción de escribir; lo demás es secundario. 

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