Literatura

Françoise Sagan

A algunas personas no les sonará de nada este nombre, otras lo relacionarán con una lectura curiosa y unas terceras les vendrá a la mente unas novelas frívolas para pasar el tiempo.
La casualidad hizo que me acercara a la obra de Françoise Sagan (Francia, 1935-2004), si bien ya había oído hablar de ella por las entrevistas que realizó en los últimos años de su vida. Al leerla descubrí que esos prejuicios que existen sobre el calado de sus historias y su talento para narrarlas no tienen base alguna. ¿Por qué? Porque el análisis psicológico de sus personajes es bastante parecido al de escritores como Anton Chejov o Katherine Mansfield, los cuales se consideran más respetables. Además, Sagan sigue esa máxima tan manida de “escribe sobre lo que conoces”, ya que ella venía de una familia acomodada del sur de Francia. Por estos
motivos y otros que he encontrado después de haber leído Buenos días, tristeza (1954), Con cierta sonrisa (1956), Dentro de un mes, dentro de un año (1957), ¿Le gusta Brahms? (1959), Un poco de sol sobre el agua fría (1970), Moratones en el alma (1973) y Un perfil perdido (1974) me parece un juicio demasiado rápido afirmar que es una escritora para snobs o para distraerse en unas vacaciones aburridas.
De todos los libros que he nombrado el que más recomiendo es Un poco de sol sobre el agua fría. Es una historia de amor que comienza de una manera convencional y rompedora a la vez, pero a medida que se desarrolla la trama se aprecia una reflexión sobre la vida en pareja y el dilema entre la zona de confort o la oportunidad de aventurarse a nuevos caminos.

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