Secretos de una escritora

La evolución de la autoedición

En estos años que llevamos hablando sobre Literatura hemos presenciado grandes cambios en los conceptos y los procedimientos editoriales y culturales. Entre ellos la autoedición o autopublicación.
Recuerdo que cuando me planteé publicar mi primer libro (en 2010) me encontré con un debate muy enconado entorno a esta cuestión. Aún estaba muy marcada la idea de que un autor que se autoedita lo hace porque no tiene talento para publicar en una editorial tradicional y de gran envergadura, y que por ello no debía ser leído y mucho menos reconocido. Además, en algunas librerías costaba mucho colocar un libro con esta característica y su promoción requería un esfuerzo mayor.
Lo que muchos no veían -y siguen sin ver- es que la autoedición requiere que el escritor sea también corrector, editor y distribuidor. En esta enorme tarea es muy fácil cometer errores en alguno de los pasos, lo cual no es nada extraño porque esa persona es tan humana como los miembros de un equipo editorial. Lo importante es que se tome nota y se evite volver a caer en esos fallos en próximos proyectos.
Sin embargo, la autoedición ha demostrado que es un gran puente entre los talentos independientes y los públicos minoritarios, además de un excelente medio de publicación para aquellos que deseen aumentar las ganancias por su trabajo y tener más control sobre la promoción de sus obras. Las editoriales tradicionales se han dado cuenta y por ello han creado sus propios sellos para atender a una demanda cada vez mayor. Al fin y al cabo son empresas y no quieren perder una gran oportunidad para ganar dinero. Asimismo, aparecen entidades dedicadas exclusivamente a la autoedición. La diferencia es que al contratar sus servicios el autor tendrá mucha ayuda a la hora de realizar una última corrección del manuscrito, tramitar el ISBN y el Depósito Legal del libro, crear una portada original y realizar una buena maquetación. Por otro lado, cabe recordar  que antes de ponerse en contacto con alguna de ellas hay que investigarla, porque este nicho es utilizado por muchos sinvergüenzas dispuestos a estafar a cualquier incauto. ¡La información es poder!
En conclusión, respondo un rotundo sí a la pregunta de si las publicaciones autoeditadas merecen ser leídas. ¿Por qué? Porque al igual que no se puede juzgar un libro por su portada, tampoco se puede hacer por su tipo de edición. Por prejuicios así puedes perderte grandes historias y excelentes escritores.
Aún queda un largo camino hasta la equiparación entre la edición tradicional y la autoedición, como la inclusión de ésta última entre los requisitos exigidos para optar a una residencia artística. Si esta tendencia sigue avanzando al mismo paso que lo está haciendo, esa igualdad se conseguirá en un futuro no muy lejano.


Puedes profundizar en este tema leyendo el ebook De la autopublicación de un libro, una pequeña guía detallada sobre este proceso de edición. Click aquí.

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