Escritora autoeditada
Secretos de una escritora

Lo que he aprendido como escritora autoeditada

Como algunos saben, me di a conocer hace más de una década. Ha sido un camino con altos y bajos en el que aprendí lecciones muy valiosas que me gustaría compartir con quien desee conocerlas.
No estoy diciendo que lo sepa todo, pero sí que he mejorado desde aquellos días en los que empecé con miedo e ilusión.

¿Cuáles son esas lecciones? Aquí te las cuento.

Antes de publicar

  • Pregúntate por qué escribes. Respóndete con absoluta honestidad, porque esa afirmación te servirá para saber si de verdad deseas una carrera profesional en el mundo literario o no. Recuerda que eres escritor porque escribes y te formas para hacerlo mejor, no porque publiques y te conviertas en un bestseller.
  • Se tu mejor amigo. Confía en ti, en tu fuerza y voluntad. Felicítate por tus pequeños, medianos y grandes logros. Se generoso contigo mismo cuando los planes se tuerzan. Se firme pero flexible, porque nada en la vida es una línea recta y es mejor saber adaptarse a las curvas que se presenten.
  • Cuida tu entorno cercano. Rodéate de personas que te apoyen y se alegren de tus éxitos y aléjate de gente egocéntrica y envidiosa. Todo aplica a todas las relaciones que existan en tu vida.
    Si no lo logras, recuerda que tú eres la persona con la que vas a convivir toda la vida.
  • La mayoría de las personas están dominadas por sus sesgos. No te tomes como algo personal los improperios que puedas recibir, porque habla más de ellos que de ti. No te amedrentes, sigue adelante sintiendo paz y orgullo por ser quien eres.
  • Al inicio recibirás muchos consejos que pueden tener diversas intenciones. Al analizar la trayectoria de quien te lo dé sabrás si debes tenerlos en cuenta o no.
  • Lleva siempre contigo un cuadernito y un boli (o una carpeta especial en el móvil). La inspiración puede venir en cualquier momento y en cualquier lugar.
  • Está bien que ames la literatura, pero no la conviertas en el centro de tu vida. Ten otros intereses. Disfruta de cada día. Piensa, siente, emociónate. No te niegues a vibrar como el ser humano que eres. Todo ese tiempo hará que tu existencia esté más nutrida.
  • La humildad es una gran virtud. Con ella puedes analizarte para tomar buenas decisiones, superar los obstáculos y encajar las críticas.
  • Antes de firmar un contrato respira hondo, aplaca las ganas de publicar y léelo con detenimiento. No comprender cada detalle del documento y firmar aún sospechando que hay algo raro en él puede meterte en un aprieto innecesario.
  • Tienes voz y voto en tus publicaciones. Si algo no te gusta dilo y busca una solución con los especialistas de edición.

Después de publicar

  • El proceso de publicación y distribución es el tiempo necesario para dejar a un lado la mentalidad de escritor y sumergirse en la de empresario. Por muy duro que suene, tu libro es un producto que debe ser promocionado con diversas estrategias para que llegue a tu verdadero público.
  • El precio de un libro debe ir en función de su elaboración y de la ganancia para el escritor. No es excusa para poner el PVP muy por encima de la media pero tampoco para ajustarlo tanto que solo recuperes lo invertido.
  • Si se quejan de que tus libros son caros recuerda que cada uno tiene sus prioridades de consumo. Pasa de largo porque no son tus lectores.
  • No todos los visitantes de una librería o una feria del libro son lectores, y no todos los lectores asistentes son tu público. Atiende a quien de verdad muestre interés en tus libros.
  • No trates de convencer a nadie de que compre tu libro. Puedes verte en situaciones incomodas sin necesidad. Presta atención a su lenguaje facial para saber si es buena idea iniciar una conversación con la persona en cuestión o no.
  • La desesperación y las ansias son enemigas muy crueles. La mejor manera de combatirla es mantener la cabeza fría y ser consciente de que estás haciendo una carrera de fondo, no de velocidad.
  • Cuando recibas una buena crítica observa si es sincera o aduladora. Si es lo segundo lo mejor es ignorarlo porque nunca se sabe qué se pretende con eso.
  • Cuando recibas una mala crítica ten en cuenta si lo hace de un modo constructivo o con saña. En el segundo caso no respondas y aléjate porque va con muy malas intenciones.
  • Equivocarse está bien. Frustrarse está bien. Quedarse en el fango y lloriquear está mal. ¡Levántate y sigue andando!
  • Cada libro que publiques es una nueva oportunidad para corregir los errores que has podido cometer con el anterior, así que no te flageles y úsalos de trampolín.
  • Está bien repensar nuestras opiniones, cambiar de aires, terminar un ciclo para empezar otro. La evolución está en la naturaleza del ser humano. No tengas miedo de cambiar de camino porque pienses que el nuevo es mejor para ti.
  • Recuerda que tus proyectos y tú son cuestiones independientes, por tanto si se vienen abajo o si son un éxito no definen quien eres. No te estanques y continua con un nuevo objetivo.

Tomé buena nota en su momento y me han servido para tener un nuevo enfoque.
No me creo perfecta ni pretendo serlo -¡qué aburrimiento!-, pero sí ser una versión mejorada de mí misma.

Si eres un escritor novel espero que estas reflexiones te ayuden en tu camino. No he pretendido desanimarte, sino que tomes consciencia de lo que puede suceder y de la templanza que vas a necesitar para vivirlo sin angustia.
Si eres un lector curioso espero que estas reflexiones te hayan dado una nueva perspectiva del mundo literario independiente. Contar con tu comprensión es esencial para hacer más hermoso lo cálido de este oficio y más llevadero lo duro.

Sea cual sea la posición desde la que disfrutas de la literatura, gracias por haber compartido este rato conmigo. ¡Éxitos!


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