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Secretos de una escritora

Lo que no se debería decir a un escritor

¿Cuándo dejarás de escribir y te comportarás como un adulto?

Una cosa no es incompatible con la otra. Todos tenemos derecho a tener hobbies afines a nuestros gustos, y si alguien es feliz dedicando su tiempo libre a la literatura y a soñar con la posibilidad de ser escritor profesional merece el mismo respeto que el forofo del fútbol o el que no se pierde ni una fiesta los fines de semana.

Ese rollo de la literatura es cosa de homosexuales.

El Arte tampoco se libra del prejuicio -y perjuicio- del macho auténtico. Un hombre no posee una determinada orientación sexual por apasionarse por una actividad en la que la competitividad es contra sí mismo. No se es “más hombre” por ser muy agresivo y/o muy dominante.
Si no existieran tantos complejos habría más satisfacción con la vida…

El género romántico es muy poco masculino.

¿Acaso un sentimiento tan profundo como el amor es solo para mujeres? Lo dudo mucho. Esta creencia es una derivación del pensamiento de que todo hombre que se precie debe tener varias mujeres a su alrededor sin comprometerse con ninguna. Es lamentable que este tipo de pensamientos sigan estando tan extendidos.

Escribir libros para niños y jóvenes no es cosa de hombres.

Esta afirmación suele ser pronunciada por aquéllos que piensan que el hogar y los hijos son tareas exclusivas de la mujer. Al igual que hay hombres con un don natural para tratar con los benjamines de la casa, también los hay que con sus palabras hacen que se sientan integrados en un mundo que muchas veces les resulta extraño. Ambas capacidades no deben ser enterradas por culpa de una sociedad que pretende encajar a todos/as y cada uno/a en unos moldes sin más fundamento que rutinas absurdas y grandes ansia de control.

Estas son mis respuestas.

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