Opiniones impopulares
Secretos de una escritora

Opiniones impopulares (segunda parte)

Como mencionamos el otro día, vamos a seguir compartiendo opiniones impopulares respecto a la Literatura y la Cultura, que es de lo que tratamos en este blog. Si no leíste la primera parte te dejo el enlace aquí: Opiniones impopulares (primera parte).
Cabe recordar que con estas afirmaciones no pretendo ofender ni menospreciar a nadie y que mi objetivo en última instancia sería la reflexión sobre ciertos temas y una conversación sobre los mismos.

Una “tribu de artistas” puede ser virtual.
Mucho se insiste en la idea de que el escritor (o cualquier artista) debe estar rodeado de otros compañeros de “faena” con quienes compartir sus inquietudes y trabajos. Sin embargo, esto no siempre es posible, ya sea porque te encuentres en un entorno ajeno a la Cultura, no estés seguro/a de ti mismo/a con respecto a tus creaciones o no te apetezca quedar con nadie.
En esos casos lo mejor es darse una vuelta por Youtube, Facebook, Instagram o webs especializadas, ya sea para encontrar personas afines o una buena dosis de inspiración. También puede darse esa vuelta por las librerías o bibliotecas más cercanas. Para “hablar” con otras personas no hace falta que todos estén al mismo tiempo en el mismo lugar. Gracias a los libros y al material multimedia se puede conseguir ese milagro.
Hablando de eso, aquí te dejo unas sugerencias: Libros para escritores.

Los contactos no lo son todo.
No estoy diciendo que los contactos sean inútiles (¡sería un disparate!), pero no es recomendable basar todo tu trabajo en ellos. La razón es que nadie en su sano juicio daría la cara por una persona incompetente o carente de compromiso hacia su obra.
Está bien tener contactos, pero cultivar tu productividad y tu perseverancia está mucho mejor.

La autoedición sigue siendo un tema tabú.
Si bien la autoedición está mejor considerada y más extendida que hace una década, algunas personas siguen pensado que es un acto de vanidad y que es otro -un editor, un agente literario, etc.- quien debe decidir si un escritor es publicado o no. Suelen olvidar que muchos grandes autores se dieron a conocer mediante la autopublicación y que algunas editoriales publican a ciertos autores sólo por el nombre, aunque la obra no se acerque a la excelencia.
Por fortuna, internet ha sido y es una herramienta poderosa para conectar con el público que desee disfrutar de nuestras creaciones.
Aquí te dejo un post en el que profundizo en el tema, La evolución de la autoedición.

La solidaridad es usada como chantaje emocional.
Cuando veo que en la sinopsis de un libro aparece en el último párrafo que un tanto por ciento irá destinado a tal o cual causa o asociación me produce cierta inquietud. ¿El escritor o la escritora que realiza esa propuesta quiere descargar ese compromiso en los lectores? ¿Si no se vende ningún ejemplar no se realiza la donación? ¿Todo es una estrategia de marketing?… Sea como sea, la caridad se practica en privado, de manera directa y de forma anónima.

Un título universitario o de otra índole no te hace ni mejor ni peor escritor.
Siempre me ha llamado la atención que en a biografía de muchos escritores aparezca en la primera frase -o en la segunda si antes va el lugar y el año de nacimiento- su curriculum académico. Lo comprendo si la obra es un manual o un ensayo sobre un tema relacionado con sus estudios, pero en un libro de ficción me resulta chocante -a menos que la trama principal tenga algo que ver, como, por ejemplo, un licenciado en veterinaria que escribe una novela sobre un “sanador de caballos” en la Edad Media-.
Por desgracia, en el mundo hispanoparlante se sigue pensando que quien no tiene un título universitario es una persona con poca inteligencia o con poca suerte en la vida. Nada más lejos de la realidad, pero, como dijo Einstein, es más fácil romper un átomo que un prejuicio.
Para ser escritor no hace falta nada de eso. Por supuesto que necesitas formación en escritura creativa (ya sea con cursos, talleres o libros) y muchas lecturas de ficción, pero no te sientas mal por tener una formación académica básica.
Por cierto, en este post te dejo unas recomendaciones muy interesantes: Libros para escritores.

Una persona que trabaja con sus manos puede ser escritor o escritora.
Es curioso que haya gente que crea que una persona que trabaje como dependiente, repartidor, secretaria, camarero, obrero u otro empleo considerados “manuales” no pueden realizar actividades artísticas.
A esto le respondería lo que comentó Julio Cortázar al referirse a sus primeros meses en París, cuando trabajó como dependiente y repartidor en una librería. Decía que esa ocupación le permitía tener la mente libre para crear nuevos cuentos y pensar en lo que estaba leyendo en ese momento.
Otro ejemplo sería Julio Ramón Ribeyro, que trabajó como conserje en un edificio de París. Ese empleo le sirvió de inspiración para algunos de sus cuentos más conocidos, entre ellos Gallinazos sin plumas.

Para ser escritor no hace falta publicar.
Como ya mencioné en el punto anterior, lo que define al escritor es el acto de escribir. Publicar, vender miles de ejemplares o ganar un premio literario son circunstancias prescindibles para ese proceso artesanal que supone juntar las palabras adecuadas para crear un universo diferente.
Esta cuestión la desarrollé en tres posts, El misterio del autor que no publica, El enigma del escritor retirado y Los escritores olvidados.

Como ya he dicho, estas son impresiones y experiencias que he acumulado a lo largo de los años, tanto las anteriores como estas y las siguientes: Opiniones impopulares (tercera parte).
¿Tú qué piensas de estos temas?

One Comment

  • David

    Gracias por compartir tus reflexiones. Gracias por la claridad con que lo haces. Diría que tienes una cualidad maravillosa y poco común a la que le llamaría “sentido común” (aunque su significado sea vago e impreciso) Gracias!
    Para aportarte algo a todos los debates que propones elijo el concepto IGUALDAD: considero que si una lucha se basa en la igualdad de derechos y la inclusión, para que sea fructífera debería, justamente, contemplar el derecho de otros y ser inclusiva (de paso ahí va una graficación de sentido común) Me da la impresión de que muchas buenas causas no tienen un devenir venturoso porque están mal planteadas desde el principio.

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