Literatura

Raymond Chandler

Seguramente los amantes del género negro sabrán quién es él, aunque nunca viene mal recordarlo de vez en cuando. ¿Por qué? Porque demostró que la novela policíaca no está reñida con la buena literatura.
En opinión de muchos, Raymond Chandler (EEUU, 1888-1959) es una figura clave de la época dorada de este género al crear a Philip Marlowe, un detective muy sarcástico pero con una peculiar sensibilidad que le hace buscar la verdad por muchos obstáculos que se presenten en su camino. Yo añadiría que además hacía personajes secundarios con un carácter tan vibrante como el del protagonista, diálogos ingeniosos y escenarios excelentemente construidos. 
He podido comprobar la fascinación que provoca Marlowe a través de El sueño eterno (1939), Adiós, muñeca (1940), La ventana alta (1942), La dama del lago (1943), La hermana pequeña (1949) y El largo adiós (1953). De todos ellos recomendaría El largo adiós. En esta novela Chandler muestra todo el potencial de su escritura con una trama muy atrayente en lo que nada es como se presenta en un principio y despliega todas las habilidades de Marlowe, haciendo que resulte encantador para todos los que lean sus andanzas.

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